6. M. S. Shchépkin

 Comentarios antes del 27 de abril de 2025


M. S. SHCHÉPKIN

Comentarios

  1. Schépkin es otro de los autores que en pleno auge del Romanticismo en Europa defiende la idea de que el actor debe evitar dejarse arrastrar por las emociones y perder el control en escena.
    La simpleza de la que habla Schépkin en escena es ese “hablar de verdad” del que nosotros llevamos hablando desde primero. Schépkin cierra este artículo con la conclusión de que “el arte es tanto más elevado cuanto más se acerca a la naturaleza” y creo que esta es la frase que mejor resume el sentimiento de estar hablando desde uno mismo, de esa conciencia y alineamiento del actor que le hace hablar desde las tripas y estar enraizado a la esencia de un texto, y a la suya propia.
    Por otro lado, al principio del texto se habla de dos maneras de exponer el conflicto interno del personaje: una más externa, donde la interpretación del actor prioriza los aspectos técnicos de la declamación, como los gestos o la afectación de la voz; y una más interna, donde, el actor transiciona el conflicto interior, y verdaderamente se atreve a mostrarse vulnerable, a estar consigo mismo en vez de limitarse a recitar el texto. Resulta curioso que Schepkin intentara acercarse a la naturalidad a través de la forma, imitando la sonoridad del texto, y que solo pudiera conectar con la palabra cuando se sintonizaba con el momento presente y se alejaba de lo mecánico de reproducir el artificio. Creo que la sensatez que tanto le sorprendió viene dada del compromiso que supone para el actor exponerse no sólo como personaje, sino también como individuo y como persona corriente que sufre como se sufre en la ficción. Al fin y al cabo, aunque los actores se dirigían al público lo hacían para adoptar una pose/ una careta que dibujara una emoción pero que no siempre les exponía emocionalmente. Sinceramente creo que cuando el actor se atreve a sentir sin pretensiones lo que le ocurre a él y al personaje el espectador llega a sentirse identificado, porque solo entonces ve al intérprete como un igual, como un individuo que hace de la vida un arte.

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  2. El autor defiende que el actor debía tener vivencias auténticas en la representación, pero que no podía dejarse llevar por la emoción. Sus escritos fueron muy influyentes para Stanislavski.
    “No está bien cómo habla porque habla normalmente”.
    Me ha llamado mucho la atención la explicación que cuenta cómo este autor se dio cuenta de que una interpretación más “naturalista”, lo que nosotros llamaríamos orgánica, le interesaba enormemente más que esa declamación que él entendía como interpretación verdadera y correcta. Creo también que dice mucho de su sensibilidad este cambio que dio al ver la representación del príncipe, pues cuando hay una técnica y un entendimiento en una materia es muy complicado cambiar a otra distinta aparentemente incorrecta. Le sorprendió cómo el príncipe había eliminado toda esa belleza que caracterizaba la interpretación y había tomado decisiones artísticas para ser “más como sería un avaro en la vida real”.
    También me parece interesante el momento en el que quiere ser igual de natural que el príncipe al actuar, pero trata de hablar desde sí mismo imitando el recuerdo de la interpretación del príncipe. No creo que sea incompatible la organicidad con imitar o tomar rasgos de otras personas, pero es verdad que el hablar desde uno mismo no puede nacer de la imitación de la naturalidad de otra persona. Creo que fue un descubrimiento importante esa nueva forma de interpretar alejada de esa “declamación extremadamente afectada” del momento.

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  3. Comenzaré diciendo que no conocía a este autor pero que su manera de relatar sus vivencias me parece extraordinaria. La manera en la que habla de hablar con naturalidad, alejándose de lo que primaba en ese momento que era la declamación, fue extremadamente importante e influyente para Stanivslaski y los autores posteriores. Cuando menciona el hablar desde uno mismo, desde el lugar como actor del que conoce la palabra, e parece muy interesante pero a la vez creo que se podría establecer un equilibrio. Evidentemente no defiendo la técnica declamatoria pero ya el hecho de saber que estás interpretando te sitúa en un código que no es el de la vida real, no se si me explico. Por mucho que seas orgánico y más naturalista, tú cerebro no puede olvidar el hecho de que estás actuando, y eso te sitúa en algo a lo que debes de atender. Atender ya no sólo a ti mismo si no al espectador.

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